Cenamos rico, intercambiamos regalos, pero sobre todo reímos, eufóricos, felices, viviendo en totalidad el momento que nos toca vivir. Quiero aclarar que no estábamos ebris ni mucho menos, sólo felices de querernos. La risa es la explosión más hermosa que uno puede compartir con muchas personas, sobre todo cuando es incontrolable, es un regalo demasiado fantástico, imprevisible, expontáneo. Quiero agarrarme de todas las risas incontroladas que he tenido en mi vida, son infinitas, son momentos totales, pero también se quedan atrás.